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Nine Inch Nails: el dulce extravío en el dolor

Escrito por Ademir / 9 de julio de 2009

Por motivo del concierto que la banda Nine Inch Nails ofrecerá el día 30 de julio en la ciudad de Madrid, deseamos hacer una evocación de quien formara parte de esa marea de agitación musical que revolucionó los primeros noventas, en el ámbito del rock alternativo.

Cuando Trent Reznor fundó en Ohio, en 1988, la agrupación Nine Inch Nails, nunca imaginó que su proyecto generaría tanto éxito, y que su propia personalidad- auténtico hombre orquesta: cantante, productor, compositor e instrumentista-, único miembro oficial del grupo, sería tan fascinante al grado de poderse comparar con una figura de la talla del mítico Kurt Cobain, de Nirvana.

El sueño de Trent

Si bien desde su primera recopilación, titulada “Pretty Hate Machine” Nine Inch Nails acaparó la atención por su irreverente mezcla de géneros- donde el metal industrial más punzante se entreveraba con un teen pop sumamente fresco- fue hasta el lanzamiento de su tercera producción, “The Downward Spiral.”, cuando el sueño de Trent Razor se concretó como nunca lo haría en un álbum que compendiaría todas las obsesiones que forjan su complejo talante. De esta producción se desprende el polémico sencillo “Happiness in Slavery”, cuyo escandaloso video gore comentamos a continuación.

La eterna búsqueda de la ausencia

El video del tema Happiness in Slavery de la banda Nine Inch Nails, dirigido por Peter “Sleazy” Christopherson, fue prohibido en la mayoría de los medios por las fuertes escenas que manejaba, de marcada tendencia gore splatter. Incluso el formato original era el de un sólido cortometraje que narraba las andanzas de un asesino en serie tipo Ed Gein, o Leatherface, de la saga The Texas Chainsaw Massacre. Pero parte de la trama también tenía que ver con un artista, Bob Flanagan, sometiéndose a un ritual de tortura mecanizada, un sangriento performance industrial, en una búsqueda de extraños placeres, hasta fallecer.

Más allá del vistoso estilo de esta manifestación cultural- el buen gore es siempre una derivación llamativa de la hiperrealidad artística- la música de Trent Reznor puede estar esenciada y simbolizada, en este pasaje: cada álbum de Nine Inch Nails es un descenso en espiral hacia el vórtice de una ausencia. En cada tema de Reznor, como en las obras del pintor Francis Bacon, se puede apreciar la ansiosa pesquisa, entre restos en descomposición, que hace una conciencia en busca de su propia nada: Nine Inch Nails establece sinuosas rutas, tortuosas y delectables, en aras de encontrar quien dio el primer paso en su propio laberinto.

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